Masaje Californiano: Fortalece el cuerpo y libera emociones negativas.

noviembre 12, 2012 12:13 · Publicado por · 6 Comentarios

Nuestro cuerpo es el hogar de nuestro espíritu y como tal, en él se reflejan todas nuestras alegrías, tristezas, sentimientos, estrés… todo lo que pasa por nuestra mente queda reflejado de alguna manera en nuestro cuerpo.

El Masaje Californiano te ayuda a conservar todas aquellas impresiones positivas que han sucedido en tu vida y a eliminar poco a poco las negativas, que muchas se traducen en contracturas, dolores musculares, articulares y otras veces en enfermedad.

¿De donde viene este masaje?

El Masaje Californiano se creó en el Instituto Esalen, en Big Sur – California, en los años ’60. El Instituto Esalen surgió como centro del Movimiento del Potencial Humano que se dedicó a la investigación y desarrolló técnicas orientadas a la salud y el bienestar psicofísico. En él trabajaron grandes maestros, tales como Fritz Perls (creador dela Terapia Gestalt), Milton Trager (Método Trager), Ida Rolf (Rolfing o Integración Estructural), Stanislav Grof (Psicología Transpersonal), Gabrielle Roth (Los 5 Ritmos de Gabrielle Roth) y Moshé Feldenkrais (Método Feldenkrais) entre otros, los cuales introdujeron sus conocimientos dentro del Masaje Californiano, dando como resultado un masaje de movimientos fluidos y envolventes altamente relajantes que preparan el cuerpo para un trabajo más minucioso, más en detalle y más profundo, dependiendo de las necesidades de cada persona. A todo esto se le añade el despertar de la conciencia sensorial, conocimientos de medicina oriental, meditación, psicología gestalt… dando como resultado un masaje único para el que lo da y para el que lo recibe, totalmente personalizado y en función de cómo se encuentre la persona que está en la camilla.

¿Cómo es una sesión de Masaje Californiano?

Cuando entras en la sala de masaje se percibe un ambiente limpio, tranquilo, suena una música relajante y armónica, se percibe la luz de las velas, una lámpara de sal, olor a incienso. La camilla preparada para recibir un cuerpo necesitado de contacto, de relajación, para recibir una mente necesitada de desconexión… todo preparado con el máximo cariño y la máxima atención, sin faltar un detalle, para que la persona que va a recibir el masaje se sienta cómoda, cuidada, mimada…

Cuando la puerta se cierra, se abre un mundo hacia el aquí y el ahora, hacia el presente. Tenemos por delante una hora y media para olvidarnos de lo que veníamos haciendo y olvidarnos de lo que vamos a hacer después. Una hora y media de desconexión de la mente, de meditación, de tomar conciencia de nuestro cuerpo y de nuestro estado, dejarnos sentir y abandonarnos a unas manos respetuosas que se caracterizan por una calidad de contacto insuperable, por un tacto consciente y cálido.

Una vez acomodada la persona en la camilla se empieza el trabajo sobre el cuerpo. Las manos todavía no están en contacto con él, las separa una cálida sábana que acoge a la persona, que la arropa, y poco a poco con el contacto de mis manos voy pidiendo permiso al cuerpo para poder tocarlo, cuidarlo y labrarlo, preparando al cuerpo para el trabajo posterior. Masajista y cliente respiran profundamente durante todo el tiempo que dura el masaje. La respiración es una clave importante en el Masaje Californiano, nos ayuda a relajarnos, a soltar la musculatura y a desconectar la mente de sus pensamientos, nos ayuda a centrarnos en el aquí y el ahora.

Se procede a destapar a la persona con mimo y respeto, dejando siempre la parte íntima oculta bajo la sábana, y comenzar a ocuparse del cuerpo con aceite de almendras, creando poco a poco la “ola californiana”. Esta ola se crea con movimientos largos, fluidos y envolventes, considerando el cuerpo de manera integral. El cuerpo es tratado como un todo, como una continuidad, los pies continúan en las piernas, las piernas continúan en la cadera, la cadera en la espalda, la espalda en los hombros, el cuello, la cabeza, los brazos, las manos… Así se crea la ola, la “ola californiana”, recorriendo el cuerpo como las olas recorren el mar hasta llegar a la orilla. El tacto consciente, la presencia, la sensibilidad como masajista y el contacto con la persona me da la clave para saber por donde deben fluir mis manos, cómo deben bailar con el cuerpo.

 

Las manos se van deteniendo en aquellos lugares donde detectan un bloqueo, allí donde reside la tensión, con un trabajo minucioso, a un nivel más profundo y con mucha escucha, la tensión se va liberando poco a poco…

En un masaje se pueden hacer estiramientos, torsiones, amasados, hamacados, puntos gatillo… todo ello combinado con los movimientos largos y fluidos para ir integrando el cuerpo en su totalidad; un sin fin de maniobras que ayudan al cuerpo y a la mente a recolocarse, a relajarse, a liberar tensiones y a que fluya la energía en su interior. Sin dejar de lado momentos de quietud, tan importantes y necesarios en el masaje.

Una vez terminado el masaje por una parte del cuerpo (supinado o pronado), se acompaña a la persona a tomar conciencia de aquello que ha sentido arropándola de nuevo con la sábana, envolviéndola con mucho amor y dejando un tiempo para situar los sentimientos que han tenido el privilegio de aflorar. Cuando está lista, se le pide a la persona que cambie de posición, siempre arropada y con el acompañamiento de la masajista para continuar el trabajo y proceder a integrar el resto del cuerpo de la misma manera que se ha obrado anteriormente.

Antes de concluir el masaje se va avisando a la persona de que éste finaliza; con pequeñas presiones sobre la sábana, una vez arropada y acomodada la persona, me voy separando poco a poco hasta dejar las manos reposando sobre su cuerpo, transmitiendo paz, amor, tranquilidad, acompañamiento, contención…

Nuevamente dejamos un tiempo para que la persona tome conciencia de aquello que ha percibido, un tiempo para que vaya saliendo poco a poco de su estado de meditación.

Finalizado el masaje se acoge a la persona, y con todo respeto escucho sus impresiones y sentimientos y compartimos un feedback muy enriquecedor para ambos.

 

Estos son algunos de los beneficios que nos aporta el Masaje Californiano:

 

  • Reduce el estrés y promueve la relajación.
  • Alivia la tensión muscular y el dolor en las articulaciones.
  • Incrementa la movilidad y la flexibilidad de las articulaciones.
  • Relaja espasmos musculares y calambres.
  • Aumenta la circulación sanguínea y mejora el retorno venoso.
  • Colabora para estabilizar las hormonas, aplacando ansiedades y depresiones.
  • Aumenta la eliminación de toxinas a través de la piel.
  • Ejercita la respiración profunda.
  • Incrementa la claridad mental.
  • Aumenta la consciencia corporal.
  • Estimula los sentidos.
  • Ayuda a liberar emociones no expresadas.
  • Ayuda y acompaña el proceso de embarazo, parto y posparto.

 

Para concluir, tenemos que tener presente que en el momento en el que el masaje se utiliza para mejorar la función circulatoria, aliviar o reducir el dolor, optimizar la conciencia sensorial, proporcionar apoyo humano, relajación y bienestar, y por tanto ayudando en la recuperación y el mantenimiento de la salud, se convierte, aun sin pretenderlo, en un acto terapéutico.

 

Aunque la relajación es uno de los efectos del masaje, el objetivo principal del Masaje Californiano es el incremento de la conciencia corporal a través del contacto consciente, la respiración y la presencia.

 

Dedicarse un tiempo a uno mismo y al cuidado del cuerpo nos ayuda a armonizar todo el cuerpo y a relajar la mente.

 

Begoña Fuster Molines.

Artículo publicado en la Revista Espacio Humano del mes de Octubre.

www.masajecaliforniano.info

contacto@masajecaliforniano.info

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