El contacto sana II

mayo 3, 2012 8:02 · Publicado por · 4 Comentarios

 

Escribir para el blog es cada día una aventura en la que me adentro en un nuevo conocimiento. Cada vez que me planteo el tema del que quiero escribir salen las palabras y conclusiones por si solas; me gusta investigar recopilar los datos interesantes y darle sentido a lo escrito. Escribir estos dos artículos ha sido de lo más gustoso porque me he dado cuenta de lo maravilloso que es el trabajo al que se llega con el contacto.

En la primera parte de este artículo, acabamos hablando de la necesidad de ser tocado y me he preguntado a mi misma ¿A qué se debe esta necesidad? ¿Cuál es el sentido que da importancia a este  hecho?

Para responder a estas preguntas hay que entender el conjunto que forman la piel y el sentido del tacto pues nos traslada al primer aliento de vida: cuando al bebé se le recibe en los brazos cálidos de su madre. En ese momento, al dejarse sostener por sus padres, se le transmite el amor incondicional con la calidez humana. A medida que este pequeño va desarrollándose, va experimentando la vida y recibiendo este amor. Si por alguna razón, vive algún tipo de rechazo o siente que no se le es dado ese calor humano, que todo ser necesita para un buena evolución, y canaliza esta información de forma alterada se pueden desarrollar patrones de comportamiento tales como: timidez, inseguridad, mecanismos de respuesta para protegerse,  cerrarse a las nuevas experiencias y crearse una visión irreal de uno mismo.   

Para adentrarnos en esta explicación, exploremos la parte fisiológica  para así entender el sentido del tacto. Éste se halla principalmente en la piel, órgano que nos protege y del cual ya hablamos en el artículo anterior más detalladamente. El tacto permite al organismo percibir cualidades de los objetos y medios como la presión, la temperatura, la aspereza o suavidad, la dureza, el dolor, entre otros. En el ser humano se considera uno de los cinco sentidos básicos.

El sentido del tacto no está en la capa externa de la piel, sino en la segunda, esto es, en la dermis, donde se encuentran las terminaciones nerviosas internas del organismo que nos permiten percibir los altos cambios de temperatura o el dolor. Por lo que es el más importante de los cinco sentidos y el que nos alerta de los riesgos, tanto internos como externos para nuestra salud.

El sentido del tacto pertenece al sistema sensorial, cuya influencia es difícil de aislar o eliminar. Un ser humano puede vivir a pesar de ser ciego, sordo y carecer de los sentidos del gusto y el olfato, pero le es imposible sobrevivir sin las funciones que desempeña la piel. El sentido del tacto afecta a todo el organismo, así como a la cultura en medio de la cual éste vive y a los individuos con los que se pone en contacto.

La piel es el primer contacto que tenemos con el exterior y, a través del masaje, es lo primero que tocamos y lo que despierta el sentido del tacto. De ahí, el valor de crear un contacto de calidad, ya que somos seres sensibles a los estímulos y por consecuencia sensitivos. Por ésta razón, el contacto es el  camino para entrar en un cuerpo de una manera sutil, prestando atención al cuerpo del otro y sintiendo cómo éste va respondiendo a los primeros toques. El sentido del tacto es primordial, tanto para el paciente como para el terapeuta, ya que éste va a sentir la información que le permitirá desarrollar la sesión.

Si los primeros toques son agresivos o bruscos, lo que suele pasar de forma habitual es que la persona que los recibe se tense como forma de protección. Para que este contacto sea de calidad, el terapeuta siempre se toma unos minutos para sentir el cuerpo de su cliente. Con su intuición, irá trabajando lentamente en ese cuerpo y entrará en el mismo hasta alcanzar la musculatura más profunda y poder estirar las cadenas musculares. Estos primeros pasos resultan esenciales para que la persona que recibe el masaje sienta confianza y, como consecuencia, se afloje.

“Los brazos son la extensión del corazón, las manos se vuelven un bálsamo para el otro corazón, pudiendo así atravesar las barreras (en forma de emociones, traumas, bloqueos memorias…) y conectar con el amor y la sabiduría interior de cada persona.”

Ser tocado por otra persona es muy importante, ya que el ser humano está tan distraído hoy en día con otras cosas que no presta atención a detalles como ser acariciado por su pareja, ser abrazado amorosamente por un amigo o ser tocado con sensibilidad por una persona especial. Cuando no prestamos atención a esta necesidad de ser tocados, nos podemos volver más rígidos, tensos y controladores.

Nuestro subconsciente se despierta a través del tacto y es asi como vuelve a nacer la confianza y la relajación y, lo que es más importante, nos conecta con el amor.

En mi opinión, lo más importante que nos puede suceder a través de esta relajación es que conectemos con nuestro amor incondicional y se nos despierten memorias natales, aquellas en las que todo era calidez amorosa, para así poder traerlas al momento presente. 

Uno empieza a enlazar palabras y, al final, llega al conocimiento más profundo: el resultado de todo esto es el amor. Es ahí donde todo lo que se ha explicado en estos dos artículos adquieren forma de una respuesta y se comprende. El contacto es un lenguaje amoroso que recorre el cuerpo y lo hace sentir. En la historia de la humanidad los masajes siempre han estado presentes y en estos tiempos que corren tan deprisa todavía lo están más.

La escuela Spazio Masajes

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