Conecta con tu energía vital

febrero 3, 2015 7:39 · Publicado por · Deja tus comentarios

El hara, es el punto energético del equilibrio de nuestra vida física, mental, emocional y espiritual. La palabra literalmente significa “cultivo de vida” o “centro vital”. Se encuentra dos dedos debajo de nuestro ombligo. Entrar en contacto con este centro significa hacerlo con el ser profundo que existe en nosotros, con todos sus problemas o sus realizaciones, sus dolores o sus alegrías. En Japón, se dice que “todo nace del HARA y todo vuelve al HARA”.

En las culturas orientales llevan años cultivando este punto energético a través de artes marciales, meditaciones, terapias, arte (música, pintura…) e incluso cuando se trabaja, se hace todo desde la consciencia del Hara, ya que creamos raíz en nuestro entorno desde nuestros pies hacía el ombligo y del ombligo hacia la cabeza, para unirnos con la Tierra y el cielo, es nuestro cordón umbilical con nuestro entorno alimentándonos con la energía universal.

Karlfried Graf, en el libro “Hara: the vital center” describe que los seres humanos estamos suspendidos entre los polo arquetípicos del cielo y la Tierra, el espacio y el tiempo, lo masculino y lo femenino. Estos polos nos atraen desde sus posiciones: el cielo nos impulsa hacia los ideales superiores y la comunión con el espíritu; la Tierra nos ayuda a establecernos como seres.

Nosotros, los seres humanos creamos esta dualidad para establecer la serenidad y el centro, si por alguna razón la energía esta más en el cielo o en la Tierra, es ahí donde surgen nuestras pruebas en la vida para conectar realmente con nuestra esencia, sin estar tanto en la mente o perdidos en lo emocional o enganchados en los patrones.

Tomando consciencia del Hara, integramos nuestras dualidades desde nuestro auténtico centro, fuente de salud y vitalidad. Si una persona actúa desde el Hara, se mueve sin esfuerzo por la vida, esta sostenida por la vida tanto terrenal como espiritual. Llegar al Hara es llegar a las raíces del ser, es volver a la fuente: encontrarse a sí mismo.

Un camino para desarrollar la consciencia de este punto energético es respirando profundamente hasta llegar al abdomen, si nos damos cuenta que respiramos más en la parte superior, estamos sobre estimulando la caja torácica y el centro del corazón, es decir que una persona que respira superficialmente será más insegura, nerviosa, se le descontrolan las emociones creando mucha inestabilidad, por esto las respiraciones profundas y otros ejercicios para trabajar ayudan a que se conecte con su centro y vitalidad.

Cuanto más conectado estés en tu Hara, sentirás menos miedo de la vida y de la muerte, porque este es el centro de la vida y de la muerte. Una vez logras sintonizar con el centro del Hara puedes vivir valerosamente. El valor sale de allí: menos pensamientos, más silencio, menos momentos descontrolados, disciplina natural, valor y arraigo. Es un enraizar.” Osho.

En las formaciones de la Escuela, se tiene muy cuenta el trabajo desde el Hara, en el masaje californiano el terapeuta esta en movimiento, es decir, trabajamos con todo nuestro cuerpo. El movimiento surge desde el Hara, no comienza en las manos ni en los brazos, si no de nuestro Hara, dando amplitud a los movimientos, y por consecuencia, moviendo mucha más energía.

Los movimientos que realizamos tienen la intención de mover la energía bloqueada y para ello el terapeuta, necesita estar bien enraizado para poder hacer uso de su poder y transmitir seguridad. Uno de los tantos errores de los masajes convencionales, es que el masajista no toma consciencia de su centro y su postura, realiza los movimientos desde sus manos o brazos, ya sea aplicando su fuerza y cargando todo el peso en sus lumbares, desarrollando asi patologías musculo-esqueléticas; de ésta manera, tampoco el trabajo resulta efectivo pues el cuerpo del cliente, tiende a contraerse ante la fuerza y solo se trabaja a un nivel superficial. Una de las diferencias fundamentales reside que en éste tipo de masaje al poner la fuerza desde el “hara”, estamos utilizando nuestra energía de vida y el cuerpo del cliente reconoce que esa fuerza no es intrusiva –como en los masajes convencionales- y sentiremos a través de su respiración el permiso para entrar mucho mas profundo.

En el masaje californiano Esalen el objetivo es conocer a la persona espiritualmente, físicamente y emocionalmente, por lo que los conocimientos van más allá del mero entendimiento anatómico-fisiológico del cuerpo humano. Por tanto para el terapeuta como para el que recibe una sesión estar en el Hara, es estar en paz, sereno gracias al descubrimiento entre lo físico y lo psíquico.

Claro que para acceder al centro es necesario pasar por la experiencia de un ejercicio cotidiano: puede ser la práctica sostenida de tai-chi, chi-kung, aikido, yoga o cualquier otro arte que busque la resolución centrada de los propios conflictos y de los que se generan cuando cada persona se enfrenta a sí misma, y a otro ego.

Lecturas recomendadas.
El libro del Hara de Osho
Hara, centro vital del hombre de Karlfried Durckheim

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