El contacto sana I

abril 25, 2012 9:34 · Publicado por · Deja tus comentarios


En los próximos artículos compartiremos la importancia del contacto y sus beneficios a través del masaje.

Queremos empezar hablando de la piel ya que es el mayor órgano del ser humano y que, además de ser el más externo,  es el órgano sobre el cual trabajamos los masajistas. La piel funciona como una barrera protectora, lo cual contribuye a mantener íntegras sus estructuras,  y al mismo tiempo actúa como sistema de comunicación con nuestro entorno a través del sentido del tacto.

“Cuando nos describimos como seres sensibles, lo que queremos decir es que somos conscientes. El significado más literal y amplio es que tenemos consciencia sensorial.”

Debido a la actividad celular de sus capas profundas, la piel se encuentra siempre en un estado de renovación constante y varía de textura, flexibilidad, color, olor, temperatura, entre otros aspectos. La piel lleva consigo una memoria de experiencia propia, la cual define nuestra individualidad, pues no sólo tenemos huellas digitales que son únicas sino que la disposición de nuestros poros también es única. Nuestra piel es la que se interpone entre nosotros y el mundo exterior y constituye el 12% de nuestro peso corporal.

A través de la piel nos nutrimos, respiramos, nos desintoxicamos mediante el sudor y reequilibramos nuestro organismo. La piel guarda las experiencias vividas y, al ser el órgano más externo, se convierte en reflejo de nuestro interior, en el vehículo de conexión del más sensible de nuestros sentidos: el tacto.

Durante el masaje, el contacto permite tomar consciencia de las emociones y experiencias que están almacenadas en el cuerpo, lo que lo convierte en el canal de transformación de toda esta información. Si estas experiencias no han sido tratadas durante largos períodos de tiempo pueden dar lugar a enfermedades de más o menos gravedad. Entre las enfermedades relacionadas, cabe citar la fibromialgia, cuyos afectados mejoran de forma evidente su calidad de vida mediante las sesiones de masajes y el contacto.

La piel está en comunicación constante con el cerebro. A través de las terminaciones nerviosas, la piel distingue, piensa, conoce, expresa, siente, crea y recibe amor. El ser humano se encuentra en continúa necesidad de contacto físico, por lo que es altamente recomendable recibir sesiones de un buen masaje.

Cuando se desarrolló el masaje californiano, uno de los puntos que se tuvo en cuenta, y al que hoy en día se da mucha importancia, es la necesidad de ser tocado con consciencia y sabiduría. Haciendo hincapié en la importancia del contacto sensorial. Se observó que después de una sesión de masaje, la persona que lo ha recibido se sentía más ligera, recuperaba la alegría, y además, tomaba consciencia de su cuerpo.

El masaje es así una manera de explorar a cada persona, de crear una consciencia psicológica, física y espiritual mediante el contacto de unas manos que escuchan.  

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